SEMANA CULTURAL DE LOPE DE VEGA
LOPE DE VEGA
Esta semana cultural va dirigido a los estudiantes de
6º de Primaria. Nos permitirá conocer un escritor importante de la época
barroca.
El PRIMER DÍA, realizaremos un acercamiento a la vida del autor. Para eso, realizaremos
varios grupos. Cada grupo realizará una búsqueda de la información sobre la
vida del autor. Luego, juntaremos la información y se puede hacer una biografía
como aparece a continuación. Luego, cada grupo, realizará un resumen de una
parte de la biografía y se lo contarán al resto de la clase.
Biografía.
El nombre completo es Félix Lope de Vega y Carpio.
Nación el 25 de Noviembre de 1562 y murió el 27 de agosto de 1635. Fue uno de los
más importantes poetas y dramaturgos del Siglo de Oro español y uno de los más
prolíficos de la literatura universal.
Renovó las fórmulas del teatro español en un momento
en el que el teatro comenzaba a ser un fenómeno cultural de masas. Máximo
exponente, junto a Tirso de Molina y Cardeón de la Barca, del teatro barroco
español. Fue amigo de Quevedo y de Juan Ruiz de Alarcón, y enemistad con
Góngora y rivalidad con Cervantes.
Juventud
Procedente de una familia humilde natural del Valle de
Carriedo, en la montaña cántabra. Fue hijo de Félix de Vega, bordador de
profesión, y de Francisca Fernández Flórez. No hay datos sobre su madre. En
cambio, tras una breve estancia en Valladolid, su padre se mudó a Madrid en
1561, atraído por las posibilidades de la recién estrenada capitalidad de la
Villa y Corte. Sin embargo, Lope de Vega afirmaría más tarde que su padre llegó
a Madrid por una aventura amorosa de la que le rescataría su futura madre. De
esta manera, el escritor sería fruto de la reconciliación, y debería su
existencia a los celos que analizaría en su obra dramática.
Fue un niño precoz porque con 5 años ya leía
castellano y latín y componía versos. A los 12 ya escribía comedias. Estudió en
la Universidad de Alcalá de Henares ( 1577 – 1581 ) pero no logra ningún
título. Probablemente su conducta desordenada y mujeriega le hace poco apto
para el sacerdocio. De esta manera, Lope no consigue el grado de bachiller y
para ganarse la vida tiene que trabajar como secretario de aristócratas o
escribiendo comedias y piezas de circunstancias. En 1583 se alista en la marina
y pelea en la batalla de la Isla Terceira a las órdenes del quien acabaría
siendo su amigo, Álvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz de Mudela. Tiempo
después dedicaría una comedia al hijo del marqués.
Destierro
Estudió gramática con los teatinos y matemáticas en la
Academia Real y sirvió de secretario al Marqués de las Navas; pero de todas
estas ocupaciones le distraían las continuas relaciones amorosas. Elena Osorio
fue su primer gran amor, separada de su marido, el actor Cristóbal Calderón.
Lope pagaba sus favores sus comedias para la compañía del padre de su amada, el
empresario teatral Jerónimo Velázquez. En 1587, Elena aceptó, por conveniencia,
entablar una relación con el noble Francisco Perrenot Granvela, sobrino del
Cardenal Granvela. Un despechado Lope de Vega hizo circular contra ella y su
familia unos versos.
Denunció la situación en su comedia “Belardo furioso”
y en una serie de sonetos y romances pastoriles y moriscos, por lo que un dictamen
judicial lo envió a la cárcel. Reincidió y un segundo proceso judicial fue más
tajante: lo desterraron 8 años de la Corte y dos del Reino de Castilla, con
amenaza de pena de muerte si desobedecía la sentencia. Lope de vega recordaría
años más tarde sus amores con Elena Osorio en su novela dialogada “La Dorotea”.
Sin embargo, por entonces ya se había enamorado de Isabel de Alderete y Urbina,
hija del pintor del rey Diego de Urbina, con quien se caso en 1588 tras
raptarla con su consentimiento. En sus versos la llamó con el anagrama
“Belisa”.
El 29 de mayo de 1588 intentó reanudar su carrera
militar alistándose en la Gran Armada, en el galeón San Juan. Por entonces
escribió un poema épico “La Hermosura de Angélica” que pasó desapercibido. Es
probable que su enrolamiento en el ejército movilizado para el salto de
Inglaterra fuese la condición impuesta por los parientes de Isabel de Urbina,
deseosos de perder de ivsta un yerno tan poco presentable, para perdonarle el
rapto de la joven.
En diciembre de 1588 volvió después de la derrota de
la Gran Armada y se dirigió a Valencia, la capital del Turia, tras quebrantar
la condena pasando por Toledo. Con Isabel de Urbina vivió en Valencia y allí
siguió perfeccionando su fórmula dramática, asistiendo a las representaciones
de una serie de ingenios pertenecientes a la llamada Academia de los nocturnos,
como el canónigo Francisco Agustín Tárrega, el secretario del Duque de Gandía
Gaspar de Aquilar, Guillén de Castro, Carlos Boil y Ricardo de Turia. Aprendió
a desobedecer la unidad de acción narrando dos historias en vez de una en la
misma obra, el llamado imbroglio o embrollo italiano.
Tras cumplir los dos años de destierro del reino, Lope
de Vega se trasladó al Toledo en 1590 y allí sirvió a don Francisco de Ribera
Barroso, más tarde segundo marqués de Malpica y, algún tiempo después, al
quinto duque de Alba, don Antonio de Toledo y Beamonte. Para esto se incorporó
como gentilhombre de cámara a la corte ducal de Alba de Tormes, donde vivió
enre 1592 y 1595. En este lugar leyó el teatro de Juan del Encina, del que tomó
el personaje del graciosos o figura del donaire, perfeccionando aún más su
fórmula dramática. En el otoño de 1594, murió Isabel de Urbina de sobreparto o
puerperio.
Vuelta a Castilla
En 1595, cumplió los ocho años de destierro de las
Cortes y regresó a Madrid. Al siguiente año, fue procesado por amancebamiento
con la actriz viuda Antonia Trillo. En 1598 se casó con Juana de Guardo, hija
de un adinerado abastecedor de carne de la Corte, lo que motivó las burlas de
diversos ingenios ( Luis de Góngora, por ejemplo ) , ya que al parecer
era una mujer vulgar y todos pensaban que Lope se había casado por dinero ya
que no era amor precisamente lo que le faltaba (iba y venía a Toledo, donde
tenía a sus antiguas amantes e hijos y a numerosos amigos, por ejemplo el
poeta Baltasar Elisio de Medinilla, a quien dedicó su comedia Santiago
el Verde, de en torno a 1615; Lope lloró en verso su asesinato accidental
en 1620). Tuvo con ella, sin embargo, un hijo muy querido, Carlos Félix, y tres
hijas.
Volvió a trabajar como secretario personal de Pedro
Fernández de Castro y Andrade, en aquel momento Marqués de Sarria y futuro
Conde de Lemos, al que escribió en una epístola; "Yo, que tantas veces
a sus pies, cual perro fiel, he dormido", y allí permaneció hasta
1603, en que se encuentra en Sevilla. Se enamoró de Micaela de Luján, la
"Celia" o "Camila Lucinda" de sus versos; mujer bella, pero
inculta y casada, con la cual mantuvo relaciones hasta 1608 y de la que tuvo
cinco hijos, entre ellos dos de sus predilectos: Marcela (1606) y Lope Félix
(1607). A partir de 1608 se pierde el rastro literario y biográfico de Micaela
de Luján, única entre las amantes mayores del Fénix cuya separación no
dejó huella en su obra.
Durante bastantes años Lope se dividió entre los dos
hogares y un número indeterminado de amantes, muchas de ellas actrices, entre
otras Jerónima de Burgos, como da fe el proceso legal que se le abrió por andar
amancebado en 1596 con Antonia Trillo; también se conoce el nombre de otra
amante, María de Aragón. Para sostener este tren de vida y sustentar tantas
relaciones e hijos legítimos e ilegítimos, Lope de Vega hizo gala de una
firmeza de voluntad poco común y tuvo que trabajar muchísimo, prodigando una
obra torrencial consistente, sobre todo, en poesía lírica y comedias, impresas
éstas muchas veces sin su venia, deturpadas y sin corregir.
A los treinta y ocho años pudo al fin corregir y
editar parte de su obra sin los errores de otros. Como primer escritor
profesional de la literatura española, pleiteó para conseguir derechos de autor
sobre quienes imprimían sus comedias sin su permiso. Consiguió, al menos, el
derecho a la corrección de su propia obra.
En 1605 entró al servicio de Luis Fernández de Córdoba
y de Aragón, duque de Sessa. Esta relación le atormentaría años más tarde,
cuando tomó las órdenes sagradas y el noble continuaba utilizándole como
secretario y alcahuete, de forma que incluso su confesor llegaría a negarle la
absolución.
En 1609 leyó y publicó su Arte nuevo de hacer
comedias, obra teórica de carácter capital, contraria a los preceptos
neoaristotélicos, e ingresó en la "Cofradía de Esclavos del Santísimo
Sacramento" en el oratorio de Caballero de Gracia, a la que pertenecían
casi todos los escritores relevantes de Madrid. Entre ellos estaban Francisco
de Quevedo, que era amigo personal de Lope, y Miguel de Cervantes. Con éste
último, tuvo unas relaciones tirantes a causa de las alusiones antilopescas de
la primera parte del Don Quijote (1605). Al año siguiente, se adscribió
al oratorio de la calle del Olivar.
Sacerdocio
Son fechas de una profunda crisis existencial,
impulsada quizá por la muerte de parientes próximos y que le inclinaba cada vez
más hacia el sacerdocio. A esta inspiración responden sus Rimas sacras y
las numerosas obras devotas que empieza a componer, así como la inspiración
filosófica que asoma en sus últimos versos. Doña Juana de Guardo sufría
frecuentes enfermedades y en 1612 Carlos Félix murió de fiebres. El 13 de agosto
del año siguiente, falleció Juana de Guardo, al dar a luz a Feliciana. Tantas
desgracias afectaron emocionalmente a Lope, y el 24 de mayo de 1614 decidió al
fin ser ordenado sacerdote. Lope medita profundamente sobre su vida y llega a
algunas conclusiones inquietantes: "Yo he nacido en dos extremos, que son
amar y aborrecer; no he tenido medio jamás... Yo estoy perdido, si en mi vida
lo estuve, por alma y cuerpo de mujer, y Dios sabe con qué sentimiento mío,
porque no sé cómo ha de ser ni durar esto, ni vivir sin gozarlo... (1616)
Se trata de la
confesión de un Don Juan menos diabólico que el ser mítico pero más humano y
atormentado. La expresión literaria de esta crisis y sus arrepentimientos son
las Rimas sacras, publicadas en 1614; allí dice: "Si el cuerpo
quiere ser tierra en la tierra / el alma quiere ser cielo en el cielo",
dualismo irredento que constituye toda su esencia. Las Rimas sacras
constituyen un libro a la vez introspectivo en los sonetos (utiliza la técnica
de los ejercicios espirituales que aprendió en sus estudios con los
jesuitas ) como devoto por los poemas dedicados a diversos santos o inspirados
en la iconografía sacra, entonces en pleno despliegue gracias a las
recomendaciones emanadas del Concilio de Trento. Le sorprendió entonces la
revolución estética provocada por las Soledades de Luis de Góngora y, si
bien incrementó la tensión estética de su verso y empezaron a aparecer
bimembraciones al final de sus estrofas, tomó distancia del culteranismo
extremo y siguió cultivando su característica mezcla de conceptismo, culto
casticismo castellano y elegancia italiana. Además, zahirió la nueva estética y
se burló de ella cuando tuvo ocasión. Góngora reaccionó con sátiras a esta
hostilidad, que el Fénix planteaba siempre de forma indirecta,
aprovechando cualquier rincón de sus comedias para atacar, más que a Góngora
mismo, a sus discípulos, modo inteligente de enfrentarse a la nueva estética y
que tiene que ver con su famosa concepción de la sátira: "Pique sin odio,
que si acaso infama / ni espere gloria ni pretenda fama". De todas formas,
intentó congraciarse ambiguamente con el ingenio cordobés dedicándole su
comedia Amor secreto hasta celos (1614), de título bien significativo.
Por otra parte tuvo que luchar con los desprecios de los preceptistas
aristotélicos que vituperaban su fórmula dramática como contraria a las tres
unidades de acción, lugar y tiempo: los poetas Cristobal de Mesa y
Cristóbal Suárea de Figueroa y, sobre todo, Pedro torres Rámila autor de una Spongia
(1617), libelo destinado a denigrar no sólo el teatro de Lope, sino también
toda su obra narrativa, épica y lírica. Contra este folleto respondieron
furiosamente los amigos humanistas de Lope, encabezados por Francisco
López de Aguilar, que redactó por junio de 1618 una Expostulatio Spongiae a
Petro Hurriano Ramila nuper evulgatae. Pro Lupo a Vega Carpio, Poetarum
Hispaniae Principe. La obra contenía elogios a Lope de nada menos que Tomás
Tamayo de Vargas, Vicente Mariner, Luis Tribaldos de Toledo, Pedro de Padilla,
Juan Luis de la Cerda, Hortensio Félix Paravicino, Bartolomé Jiménez Patón,
Francisco de Quevedo, el Conde de Salinas, y Vicente Espinel, entre otros menos
conocidos. Animado por estos apoyos, Lope, aunque asediado por las críticas de
culteranos y aristotélicos, prosigue con sus intentos épicos. Tras el Polifemo
de Góngora, ensaya la fábula mitológica extensa con cuatro poemas: La
Filomena (1621; donde ataca a Torres Rámila), La Andrómeda (1621), La
Circe (1624) y La rosa blanca (1624; blasón de la hija del
conde-duque, cuyo complicado origen mítico expone). Vuelve a la épica histórica
con La corona trágica (1627, en 600 octavas sobre la vida y muerte de
María Estuardo).
Descendencia
Durante su vida, Lope de Vega fue un hombre harto
aficionado a los amoríos, que más de una vez le trajeron dificultades. En total
tuvo 15 hijos documentados entre legítimos e ilegítimos:
Con María de Aragón (llamada Marfisa en las
obras de Lope), hija de un panadero flamenco, llamado
Jácome de Amberes, instalado en Madrid:
o
Manuela, al parecer la
primogénita de toda su prole. Bautizada el 2 de enero de 1581, falleció el 11
de agosto de 1585.
Tras el término de la relación, Marfisa se casa con un
flamenco en 1592 y fallece el 6 de septiembre de 1608.
Con Isabel Ampuero de Alderete Díaz de Rojas y Urbina
(conocida como Isabel de Alderete estando soltera, y como
Isabel de Urbina al casarse),4
su primera esposa, con la que contrae matrimonio por poderes el 10
de mayo de 1588, luego de haberla "raptado" de la casa paterna
(aunque en realidad ella acepto irse voluntariamente):
o
Antonia, nacida
probablemente en 1589, fallecida en 1594, al parecer poco antes que su madre.
o
Teodora, nacida en
noviembre de 1594, fallecida en la infancia entre 1595 o 1596.
Isabel de Urbina muere en el parto de su segunda hija,
en noviembre de 1594.
Con Juana de Guardo, su segunda esposa
desde el 25 de abril de 1598. Hija de Antonio de Guardo,rico abastecedor de
carne y pescado de Madrid, se cree fue un matrimonio de conveniencia:
o
Jacinta, bautizada en
Madrid el 26 de julio de 1599, posiblemente fallecida en la infancia pues no
hay más noticias de ella.
o
En una carta escrita a un amigo fechada el 14 de
agosto de 1604, Lope anuncia que su mujer está por dar a luz. En su testamento
de 1627, Lope nombra una hija, Juana, ya difunta. Es probable, dado el
nombre y las fechas, que esta hija sea la criatura nacida de Lope y su esposa
en agosto de 1604.
o
Carlos Félix, bautizado el
28 de marzo de 1606, por lo que se cree nació el año anterior, en 1605. Hijo
predilecto de su padre, falleció el 1 de junio de 1612, después de una
enfermedad de varios meses. El devastado Lope le dedica una elegía publicada en
las Rimas Sacras.
o
Feliciana, nacida el 4
de agosto de 1613. La única de la descendencia legítima en sobrevivir a la infancia,
se casó con Luis de Usátegui, «oficial de la secretaría del Real Consejo de
las Indias de la provincia del Pirú», el 18 de diciembre de 1633. Lope
promete dotar a su hija con ropas y dineros por valor de 5.000 ducados, de la
herencia de sus abuelos maternos.
Juana de Guardo muere nueve días después de dar a luz,
el 13 de agosto de 1613, a causa de sobreparto. Lope no vuelve a casarse. A
principios de marzo de 1614 recibe las órdenes menores en Madrid. El 12 de
marzo va a Toledo (se hospeda en casa de la actriz Jerónima de Burgos, con la
que sostuvo un romance), donde recibe el grado de clérigo de epístola y luego
el de Evangelio. El 25 de mayo, en Madrid, recibe el último grado de su
ordenación sacerdotal. El 29 de mayo dice su primera misa en la Iglesia del
Carmen Descalzo, en Madrid.
- Con la actriz Micaela de Luján, casada con el actor Diego Díaz, que se había ausentado al Perú, donde murió en 1603. Madre de nueve hijos, cinco de ellos por lo menos son de Lope, con el que sostuvo una relacion de cerca de quince años (posiblemente comenzada tras su segundo matrimonio, alrededor de 1599), a pesar de otros amores fugaces:
- Angela.
- Mariana.
- Félix, bautizado el 19 de octubre de 1603.
- Marcela, bautizada el 8 de mayo de 1605. En febrero de 1623 se consagra en el Convento de Trinitarias Descalzas, con el nombre de sor Marcela de San Félix. Lope describe la consagración en la Epístola a don Francisco de Herrera Maldonado.
- Lope Félix, nacido el 28 de enero de 1607. Muchacho de naturaleza díscola, es encerrado por su padre, debido a su mal comportamiento, en el asilo de Nuestra Señora de los Desamparados, en 1617. Con inclinaciones literarias como su padre, al final se vuelve militar, muriendo en 1634 en un naufragio en la costa de Venezuela, adonde había ido en una expedición para pescar perlas. Lope le dedicó una égloga piscatoria.
- Con Marta de Nevares, (la Marcia Leonarda de las novelas, y Amarilis de las poesías y cartas de Lope), nacida hacia 1591 y casada el 8 de agosto de 1604 (contra su voluntad) con Roque Hernández de Ayala, comerciante, del que pronto se separa. Aficionada a la poesía y escribía versos, cantaba, tañía y bailaba, era de buena conversación y prosa, y hasta tenía talento de actriz (representó una comedia de Lope en su casa). Sus relaciones, iniciadas alrededor de septiembre de 1616, tuvieron como fruto una hija:
- Antonia Clara (Clarilis), nacida el 12 de agosto de 1617. La menor de toda su descendencia y la alegría de su vejez, se fuga del hogar paterno el 17 de agosto de 1634 con don Cristóbal Tenorio, caballero de la Orden de Santiago, un protegido del conde-duque de Olivares y ayuda de Cámara de Su Majestad. Lope nunca se recupera de este golpe.
Marta de Nevares queda ciega en 1622, y tiempo después
pierde la razón. Falleció al cuidado de Lope, en su casa, el 7 de abril de
1632. Tenía 41 años. Esta fue la última relación significativa en la vida de
Lope de Vega.
Además de esta descendencia, Lope de Vega procreó
otros dos hijos de relaciones fugaces:
- Fernando Pellicer, Fray Vicente, habido con una valenciana.
- Fray Luis de la Madre de Dios, de madre desconocida
El SEGUNDO DÍA, realizó un acercamiento sobre una de las obras de Loe de Vega. He elegido
“La Dama Boba”. Vamos a ver la obra de teatro en clase. Los enlaces para verlo
son:
Parte 5: http://www.youtube.com/watch?v=F48xlXidmHE
Parte 6: http://www.youtube.com/watch?v=S-70aGijZfw
Al finalizar la clase, tienen que realizar un resumen
de la obra que han visto y se hace un videoforum sobre los aspectos a destacar,
lo que más o menos les ha gustado, hablar de los personajes, etc.
El TERCER DÍA se realizan
pequeñas representaciones de las obras de teatro de Lope de Vega. Las obras
elegidas son:
·
La Dama Boba
·
Fuenteovejuna
·
Peribañez y el Comendador de Ocaña
De estas tres obras, se realiza una selección de lo
que van a representar los alumnos. Durante el día, se realizan varios ensayos.
Al final, cada grupo realizará una pequeña obra de teatro en clase.
El CUARTO DÍA trabajamos otro
género que es un poema conocido de Lope de Vega. El poema es “A Mi Soledades
Voy”
A mis soledades
voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
Tras la lectura del poema, se realiza un análisis
sobre el mismo. Además, cada alumno realizará un análisis individual. Para
finalizar cada alumno realizará un poema sobre la misma temática que Lope de
Vega utilizó en este poema.
El QUINTO DÍA se realizará una yincana relacionada con Lope de Vega y sus obras y el
trabajo realizado durante toda la semana. Para realizar la yincana, se dividirá
la clase en 6 / 7 grupos. Los alumnos tendrán que saber las preguntas para
poder realizar la siguiente prueba.
Ejemplos de preguntas que se hacen en la yincana:
- Personajes de la Dama Boba.
- Obras conocidas de Lope de Vega
- Género literario más importante.
- Siglo en el que vivió Lope de Vega.
Las pruebas que pueden realizar los alumnos son:
encestar en la canasta, explotar globos, saltar a la comba 50 veces, etc.
Borrador 2 Tema 3
Bien. Me parece interesante, pero poco motivador para los niños y no siempre ajustado a sus edades.
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